Asisto, y asistimos todos, a un uso repetido y constante en todo foro de debate de un concepto o término, que se da por sabido, aunque esto ciertamente diste de la realidad.
Ese término no es otro que el ampliamente conocido "pensar por uno mismo". Ante el ataque a la filosofía académica (que no a la Filosofía, pues ella misma es ajena a todo ello, pues no necesita de reconocimiento, de alguna utilidad que le concedamos. Está ahí, simplemente, y creo que siempre estará), los argumentos y las razones que escuchamos y leemos que tienen como fin la defensa de esa filosofía están todos relacionados, o parten como idea central de este concepto.
¡Defendamos la filosofía porque nos ayuda a pensar por nosotros mismos! Si, muy bien, defendamosla, pero, ¿qué es eso de pensar por uno mismo?
Parece claro, en principio, que es el producto de una acción mental genuina, acto que cada uno hace. Ese pensamiento, esas ideas surgidas de ese acto son nuestras y sólo nuestras. Así, pensar por uno mismo es pensar algo propio. De aquí se deriva un elemento esencial para la definición: si el producto de ese pensar es genuino, nuestro y sólo nuestro, es evidente que es creación nuestra, fruto de nuestro pensar. Por tanto, pensar por uno mismo implica creatividad, supone creación.
Ahora bien, ¿es esa creación una creatio ex nihilo, es decir, poseemos todos y cada uno de nosotros una capacidad creadora que nos permite dar a luz ideas y pensamientos a partir únicamente de nosotros mismos, sin ningún tipo de influencia o sustento? Ciertamente, no. Toda generación ex nihilo es absurda. Crear es partir de algo preexistente, todo lo nuevo es, a su vez, asimilación de lo anterior y superación de eso mismo. "Toda superación es conservación" que diría Ortega (¿Qué es Filosofía?). Así, pensar por uno mismo es conocer, en primer lugar, para después utilizar ese conocimiento, crear con él y a partir de él. Horacio se equivocaba con aquello del Nihil sub sole novum (No hay nada nuevo bajo el sol). El individuo crea y seguirá creando, siempre a partir de lo ya habido.
Es por ello por lo que la Filosofía es importante, y se debe defender en su forma académica. No porque necesariamente cree individuos con un pensar propio, esto es más bien responsabilidad de uno mismo, pero si porque pone a nuestra disposición el material, las herramientas (conocimiento de lo ya habido) para la construcción de nuestro pensar.
Pensar por uno mismo es, en definitiva, conocer, primero, crear, después.
La gran cuestión que se deriva de aquí, y sobre la cual reservaré mis opiniones al respecto, es: ¿cuál es la motivación del individuo a la hora de actuar sobre lo que conoce?¿Por qué se sirve de cierta información, y no de otra, o por qué la combina de una forma determinada y no de otra? Está claro que el individuo está sometido a un contexto histórico-social-político-económico, y a una determinación física, pero ¿es engullido totalmente por él, o en él es capaz de hacer y deshacer?
Ese término no es otro que el ampliamente conocido "pensar por uno mismo". Ante el ataque a la filosofía académica (que no a la Filosofía, pues ella misma es ajena a todo ello, pues no necesita de reconocimiento, de alguna utilidad que le concedamos. Está ahí, simplemente, y creo que siempre estará), los argumentos y las razones que escuchamos y leemos que tienen como fin la defensa de esa filosofía están todos relacionados, o parten como idea central de este concepto.
¡Defendamos la filosofía porque nos ayuda a pensar por nosotros mismos! Si, muy bien, defendamosla, pero, ¿qué es eso de pensar por uno mismo?
Parece claro, en principio, que es el producto de una acción mental genuina, acto que cada uno hace. Ese pensamiento, esas ideas surgidas de ese acto son nuestras y sólo nuestras. Así, pensar por uno mismo es pensar algo propio. De aquí se deriva un elemento esencial para la definición: si el producto de ese pensar es genuino, nuestro y sólo nuestro, es evidente que es creación nuestra, fruto de nuestro pensar. Por tanto, pensar por uno mismo implica creatividad, supone creación.
Ahora bien, ¿es esa creación una creatio ex nihilo, es decir, poseemos todos y cada uno de nosotros una capacidad creadora que nos permite dar a luz ideas y pensamientos a partir únicamente de nosotros mismos, sin ningún tipo de influencia o sustento? Ciertamente, no. Toda generación ex nihilo es absurda. Crear es partir de algo preexistente, todo lo nuevo es, a su vez, asimilación de lo anterior y superación de eso mismo. "Toda superación es conservación" que diría Ortega (¿Qué es Filosofía?). Así, pensar por uno mismo es conocer, en primer lugar, para después utilizar ese conocimiento, crear con él y a partir de él. Horacio se equivocaba con aquello del Nihil sub sole novum (No hay nada nuevo bajo el sol). El individuo crea y seguirá creando, siempre a partir de lo ya habido.
Es por ello por lo que la Filosofía es importante, y se debe defender en su forma académica. No porque necesariamente cree individuos con un pensar propio, esto es más bien responsabilidad de uno mismo, pero si porque pone a nuestra disposición el material, las herramientas (conocimiento de lo ya habido) para la construcción de nuestro pensar.
Pensar por uno mismo es, en definitiva, conocer, primero, crear, después.
La gran cuestión que se deriva de aquí, y sobre la cual reservaré mis opiniones al respecto, es: ¿cuál es la motivación del individuo a la hora de actuar sobre lo que conoce?¿Por qué se sirve de cierta información, y no de otra, o por qué la combina de una forma determinada y no de otra? Está claro que el individuo está sometido a un contexto histórico-social-político-económico, y a una determinación física, pero ¿es engullido totalmente por él, o en él es capaz de hacer y deshacer?
Fabián Portillo a 26 de octubre de 2013.
No hay comentarios:
Publicar un comentario